D.14 OXIDACIÓN EN EL HORMIGÓN ARMADO

El hormigón armado es estable y resistente gracias a su protección alcalina: el ambiente alcalino que proporcionan los compuestos originados en el fraguado del hormigón, que evita la oxidación de la armadura metálica de su interior. Las armaduras del hormigón deberían estar libres de corrosión durante la vida útil de la estructura. Para que no se inicie la corrosión, es fundamental obtener un hormigón compacto con la armadura debidamente recubierta. El hormigón fabricado con cemento Portland proporciona un ambiente alcalino en el que la armadura puede permanecer sin oxidarse durante un tiempo indefinido. Sin embargo, si desaparece la protección alcalina, por la reacción con la lluvia ácida, por ejemplo, el acero se puede oxidar.

La lluvia ácida genera dos problemas, por un lado, provoca la disolución del material y, por otro, la pérdida de la protección alcalina. Así, el acero queda expuesto al ambiente exterior (oxidante) y también al aerosol marino, por lo que su oxidación se acelera por el efecto que tiene el cloruro de las sales marinas sobre el acero. La oxidación del acero provoca tensiones en el hormigón por el aumento del volumen del acero y se fractura, por lo que se produce más pérdida de material, la estructura se debilita y una mayor cantidad de acero queda expuesta al exterior provocando que continue la degradación, oxidación y pérdida de material.

Ejemplo de oxidación y pérdida de material en el hormigón armado en uno de los vanos de la galería noroeste, 2016. Fuente: Proyecto de puesta en valor de las Galerías Punta Begoña

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